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martes, 2 de junio de 2009

Simone

Producción en masa



Es algo curioso que a un famoso no lo reconozca su propia gente de seguridad, al punto de golpearlo y apresarlo. Es curioso que una legisladora le cuelge el teléfono al presidente electo de su país, porque creyó que no era posible que sea aquel. Estos acontecimientos son inhóspitos, más si le suceden a personas como Brad Pitt o Barack Obama.

Hoy en un arrebato de vaguería pude ver en un canal local una de mis películas favoritas, Simone, dirigida y escrita por Andrew Niccol, este es un film que lleva el espíritu de los 80's e inicios de los 90's que se caracterizaron por llevar a los cines historias que solo nuestros propios deseos, los más locos, podían entender. Tal es el caso de Maniquí o Splash. (Resulta que viviré enamorado de Daryl Hanna) Pero ese no es el punto.




La trama de Simone se basa en que el Director Victor Taransky busca dar un mensaje en contra de los actores, y en el proceso un genio amigo de Taransky descubre un código informático que le permitirá acoplar un actor virtual a cualquier película. Suena perfecto, pero el asunto se le va de las manos, porque nunca se dijo que ella de real no tenía un pelo. Taransky pierde el control sobre Simone, la actriz virtual. La gente empieza a venerarla, a aceptar cualquier cosa que venga de ella, en la mente de la gente es real y la adoran.

Así pasa con la fama en la vida real, cuando vemos a alguien famoso cerca de nosotros simplemente no lo creemos, porque es irreal que esa persona, que aparece en medios, pueda ser de carne y hueso como nosotros. Pero si lo pensamos bien no es más que una persona común, haciendo cosas comunes como comprar una revista o tomarse un café, coquetearte o estornudar.

Recuerdo que hace tiempo pude estar en una reunión con el ya difunto León Febres Cordero. Mi hermana me decía si le iba a saludar, yo le respondí que no. Pero a la hora de la hora yo estaba en frente del ex presidente de la república y lo primero que hice fue saludarle. Al más puro estilo de un fanático. Una escena parecida puedes apreciarla en Nixon/Frost. Supongo que ya todos nos dimos cuenta del extrano brillo que llevan las estrellas. Brillan con luz propia y eso nos deslumbra. Así, poco a poco, llegan a ser personas idealizadas e idolatradas.



La gente famosa ocupa un lugar en nuestra mente, están en el sector de nuestros deseos más elevados, aquellos de grandeza y decadencia. En la industria del cine, por ejemplo: ¿Quiénes son los genios creadores? Los grandes creadores de imagen que podrían ser sus agentes. Has esto, has el otro, viste esto, viste aquello, besa a Madonna, cambiate el sexo, bótate de un edificio, insulta a alguien famoso, adopta un hijo en Africa, has una escena gay, vende una cena contigo con fines de caridad, etc. Todo es posible, todo lo pueden, son "dioses" en nuestras mentes.

Pero al igual que Simone son irrelaes, nosotros los magnificamos, nosotros los hacemos ir al siguiente nivel, nosotros los hacemos "dioses". Así mismo esa imagen que tenemos de ellas/os no existe. Por tal motivo verlos cerca sería inaudito. Si Morgan Freeman pasa por la calle de mi casa seguramente ni siquiera lo voy a tomar en cuenta, y el sí que es dios en varias películas. Yo pensaría que es un tipo de color que va a pegarse un encebollado en la picantería de la esquina. Si Al Pacino me dice: "Oye chico, soy Pacino" yo le voy a decir: "Sí, de ley, Panchito, tráeme la cuenta no seas malito''

Esa fama surreal se parece en mucho a nuestro primer/a ídolo. Nuestros Padres. Cuando era pequeño, ellos fueron heroes para mi, pero con el tiempo se vuelven humanos, igual que yo, de carne y hueso, con errores con aciertos. ¿Cuantas veces nos ha descepcionado ese artista que admiramos?

Pero eso es irrelevante porque nuestras frágiles mentes crean estructuras bastante fuertes capaces de cegar nuestros ojos y hacernos creer que existen superhumanos que al solo toque nos llenan de felicidad momentanea sin esencia y que encima después del toque pierde cierto sentido y magnificencia.

Mi pregunta es: ¿Queremos ser Simone, Taransky o su público?


8 comentarios:

Karla dijo...

que buena entrada Dario! !!! creo que esto de idealizar a personas famosas en totalmente inevitable es como salirnos de la vida real por un ratito, pensamos que sus vidas son extraordinarias, que sus mundos son magia pura! pero creo qu esto es bueno para ponerle un toquesito de magia a nuestras vidas, y me encanta cuando estas personas famosas usan su fama y sus brillos para alentar al resto a hacer lo correcto o a hacer algo pora mejorar este mundo como alentar a dejar las drogas o a proteger a los animales y cosas por el estilo... nunca sabremos si lo hacen de corazòn realmente pero digamos que utilizan su fama para dar su buena obra del dìa a la humanidad!!! yo haria eso si tuviera el chance de ser famosa!!pero tambièn es inevitable caerles en cima cuando cometen errores o cuando se les ve borrachos por ahi! jaja la fama es un arma de doble filo....
saludos joven!

Anónimo dijo...

Si karla estoy de acuerdo, el mundo de los famosos es fascinante, creo que ahora ya no los idealizamos tanto como hace 30 o 40 años que eran personajes de las películas mágicos como M. Monroe o Gary Grant, ahora notamos que son humanos y en general la mayoría de ellos cometen errores muy feos que se ven agrandados por su fama, como usar drogas o meterse en pleitos, pero supongo que debe haber mucha presión en ser famoso, en que te persiga la gente a todo lado y te exigan un autografo o una foto.
Yo debo confesar que siempre he sido fanática del mundo de las estrellas, me encanta sus estilos de vida cuando son sanos, me encanta la ropa que usan y esa vida tan glamorosa que aparentemente tienen... aunque a veces meten la pata bastante.
Saludos joven D.
Ana

Anónimo dijo...

"Supongo que ya todos nos dimos cuenta del extraño brillo que llevan las estrellas. Brillan con luz propia y eso nos deslumbra." Sin embargo, supongo que no todas las estrellas brillan, supongo que para algunos brillan más que para otros. La verdad el mundo entero se preocupa si a Paris Hilton se le rompió una uña, si Britney deja las drogas o si Brad se cosigue a otra, a veces pienso que nosotros, y los medios, somos la luz deslumbrante de las estrellas.
Respondiendo tu pregunta, Me quedo como público para opinar, pero me cae bien el concepto de Taransky, como un punto a favor a aceptar la realidad y la luz de verdad que cada uno tenemos sin necesidad de pasar por la alfombra roja.

LOLA dijo...

ESTOY CONTENTA CON SER LA LOLA CIENFUEGOS....PERO LA PELÍCULA TENÍA ALGUNA GRACIA..SUS SUBE Y BAJA EN LA TRAMA ...PERO DIGERIBLE.

eljovendario dijo...

Karla, Ana: Los famosos no existen, solo en nuestra mente, incluso para el mismo famoso.

Anónimo: Nosotros les damos el brillo? Estoy muy deacuerdo, hace poco me comentaba un amigo Dj que el estar ahí parado ante muchas personas y que reaccionen a la música que les pones te da una sensación de poder.

Lola: A mi me encanta la frase de Borges que dice: "Dios mueve al jugador y este la pieza, qué Dios detrás de Dios la trama empieza" Esa maravillosa posición de crear algo, de ser la mente maestra, el cerebro, el alma, esa es mi posición favorita. Soy un Taransky.

Alicia Dadá y Asesina sin sueldo dijo...

Vi esa pelicula y me sorprendio.

Entre famosos y celebrities me quedo con los famosos, al menos han hecho algo mas meritorio para aparentemente trascender.

Pero las celebrities al estilo Tila Tequila? Donde terminan y si las vemos que hariamos? Se iria el saludo reverencial y de seguro solo nos quedariamos mirando y comentando que por ahi va esa fulanita que era tan nadie como cualquiera hasta que transgredia de lo forma mas barata los codigos conservadores.

No hay revolucionarios ya, hay celebrities.

Saludos.

Jesus James dijo...

En serio broder?
Esa pelicula apesta.

eljovendario dijo...

Alicia Dadá y Asesina sin sueldo: Sería algo asi como que el más raro pero trendy gana? Jajaja.

JJ: Jajaja, bueno, en gustos y colores felices los 4.

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