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lunes, 29 de junio de 2009

Té Para Tres

Los ojos del mundo están en Honduras, y mucho se especula a raíz del golpe de estado. Por otro lado Michael Jackson, el rey del pop, deja deudas multimillonarias y un espacio en la música imposible de remplazar. ¿Malas noticias cierto? Acá les dejo un video que prentende subir ánimos y aunque no parezca, no incita a fumar. ¿O sí?

No sé si Gustavo Cerati se revuelque en su asiento mientras ve este video, pero lo que sí se es que lo hicimos con mucha paciencia, y aunque, no está perfecto nos hicimos acreedores a un reconocimiento como mejor video en los Premios Tinta Tinto de Comunicación y Publicidad. El equipo estuvo conformado por Paula Martinez, Vero Puruncajas, Esteban Molina y Darío Orellana. Disfrútendo.

sábado, 20 de junio de 2009

Un 16 de Junio del 09


Aunque no lo parezca, cumplo promesas hechas por mi persona, incluso cuando el nivel de alcohol ha superado el límite aceptado por mi organismo, que en tiempos de colegio estuvo a prueba con los mejores catadores (de guachaca, pecho amarillo y zhumir seco) de la región. Mi memoria recuerda al Daniel (El tumbador, el lenon), el Paúl (Panisima del primero y tragaso de Tarqui) el José (Sentimental, competitivo y panisima del los dos anteriores). Tiempos aquellos de aguardiente de mi tierra, de mi tierra el Ecuador. Debo decir que Cuenca sin alcohol, no sería Cuenca, y los cuencanos no seríamos cuencanos. Es por eso que menciono a un grande, Manolo, ganador de duelos de tomar cerveza en tiempo record. Manolo acá tu dicho.

A tu salud invoco por que esto para mí es muy poco, no tomo porque me gusta, sino porque me encanta. Salud c..... tu .....

Leonardo Veji

martes, 2 de junio de 2009

Simone

Producción en masa



Es algo curioso que a un famoso no lo reconozca su propia gente de seguridad, al punto de golpearlo y apresarlo. Es curioso que una legisladora le cuelge el teléfono al presidente electo de su país, porque creyó que no era posible que sea aquel. Estos acontecimientos son inhóspitos, más si le suceden a personas como Brad Pitt o Barack Obama.

Hoy en un arrebato de vaguería pude ver en un canal local una de mis películas favoritas, Simone, dirigida y escrita por Andrew Niccol, este es un film que lleva el espíritu de los 80's e inicios de los 90's que se caracterizaron por llevar a los cines historias que solo nuestros propios deseos, los más locos, podían entender. Tal es el caso de Maniquí o Splash. (Resulta que viviré enamorado de Daryl Hanna) Pero ese no es el punto.




La trama de Simone se basa en que el Director Victor Taransky busca dar un mensaje en contra de los actores, y en el proceso un genio amigo de Taransky descubre un código informático que le permitirá acoplar un actor virtual a cualquier película. Suena perfecto, pero el asunto se le va de las manos, porque nunca se dijo que ella de real no tenía un pelo. Taransky pierde el control sobre Simone, la actriz virtual. La gente empieza a venerarla, a aceptar cualquier cosa que venga de ella, en la mente de la gente es real y la adoran.

Así pasa con la fama en la vida real, cuando vemos a alguien famoso cerca de nosotros simplemente no lo creemos, porque es irreal que esa persona, que aparece en medios, pueda ser de carne y hueso como nosotros. Pero si lo pensamos bien no es más que una persona común, haciendo cosas comunes como comprar una revista o tomarse un café, coquetearte o estornudar.

Recuerdo que hace tiempo pude estar en una reunión con el ya difunto León Febres Cordero. Mi hermana me decía si le iba a saludar, yo le respondí que no. Pero a la hora de la hora yo estaba en frente del ex presidente de la república y lo primero que hice fue saludarle. Al más puro estilo de un fanático. Una escena parecida puedes apreciarla en Nixon/Frost. Supongo que ya todos nos dimos cuenta del extrano brillo que llevan las estrellas. Brillan con luz propia y eso nos deslumbra. Así, poco a poco, llegan a ser personas idealizadas e idolatradas.



La gente famosa ocupa un lugar en nuestra mente, están en el sector de nuestros deseos más elevados, aquellos de grandeza y decadencia. En la industria del cine, por ejemplo: ¿Quiénes son los genios creadores? Los grandes creadores de imagen que podrían ser sus agentes. Has esto, has el otro, viste esto, viste aquello, besa a Madonna, cambiate el sexo, bótate de un edificio, insulta a alguien famoso, adopta un hijo en Africa, has una escena gay, vende una cena contigo con fines de caridad, etc. Todo es posible, todo lo pueden, son "dioses" en nuestras mentes.

Pero al igual que Simone son irrelaes, nosotros los magnificamos, nosotros los hacemos ir al siguiente nivel, nosotros los hacemos "dioses". Así mismo esa imagen que tenemos de ellas/os no existe. Por tal motivo verlos cerca sería inaudito. Si Morgan Freeman pasa por la calle de mi casa seguramente ni siquiera lo voy a tomar en cuenta, y el sí que es dios en varias películas. Yo pensaría que es un tipo de color que va a pegarse un encebollado en la picantería de la esquina. Si Al Pacino me dice: "Oye chico, soy Pacino" yo le voy a decir: "Sí, de ley, Panchito, tráeme la cuenta no seas malito''

Esa fama surreal se parece en mucho a nuestro primer/a ídolo. Nuestros Padres. Cuando era pequeño, ellos fueron heroes para mi, pero con el tiempo se vuelven humanos, igual que yo, de carne y hueso, con errores con aciertos. ¿Cuantas veces nos ha descepcionado ese artista que admiramos?

Pero eso es irrelevante porque nuestras frágiles mentes crean estructuras bastante fuertes capaces de cegar nuestros ojos y hacernos creer que existen superhumanos que al solo toque nos llenan de felicidad momentanea sin esencia y que encima después del toque pierde cierto sentido y magnificencia.

Mi pregunta es: ¿Queremos ser Simone, Taransky o su público?


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