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viernes, 28 de abril de 2017

Un Gato Vegetariano


Ilustración: Isabel Mardonez
Instagram: devilcrayon


El gastroenterólogo desde un inicio trató de impresionarme con su pantalla táctil. Tecleaba mi nombre con sus dedos índices. De la misma forma ingresó el diagnóstico en mi ficha médica. No sé si intentaba hacer tiempo o en verdad falló la clase de mecanografía de primero de básica. El hombre corpulento y vozalón emitió por fin el veredicto. Gastritis crónica. Así empieza una historia de terror llena de drogas, sobriedad, celibato y vegetarianismo.

 “Old Habits Die Hard” canta Mick Jagger para la banda sonora de Alfie, una película sobre un borracho, galán, mujeriego con buen gusto. Nada que ver conmigo. “Find what you love and let it kill you” decía otro borracho nada galán, más bien desagradable, pero adorable Charles Bukowski. Sabias palabras que me guiaron a este extraño camino de redención involuntaria.

La gastritis crónica puede devenir en úlcera y en casos graves podría llegar a cáncer. Robin Warren y Barry J. Marshall identificaron en 1982 la "helicopbacter pylori" una bacteria que puede vivir en el entorno ácido del estómago y que es causa de gastritis, o úlceras. Ese descubrimiento les significó un Premio Nobel de Medicina. Yo no tengo este huésped gracias a Ford, aunque después del diagnóstico me prohibieron beber alcohol, cafeína, fumar, comidas grasas, entre otras delicias de un mundo feliz. No podía caer en peor momento, se venía Navidad, Fin de Año, mi cumpleaños, y Carnaval. La Isabel me dijo que este será un muy buen año para mí por todos los sacrificios que he hecho. Ok. ¿A qué hora empieza lo bueno? Cuando escribí más arriba sobre drogas me refería a las que el médico prescribe, no esas que te pegas todos los fines de semana en Girón.

Anthony Bourdain describió a los veganos como “…as enemies of everything that´s good and decent in the human spirit.” No necesito llegar a ese extremo, ya es demasiado renunciar a mis grandes amores, específicamente mi reciente affair de siete años con el gin, mi eterno apego al café/capuccino, y mi adicción a la carne, pan y arroz de este mundo.

¿Cómo sabes que los viejos son viejos? Porque hablan de crimen y enfermedades todo el día. Desde este pasado noviembre me encuentro balbuceando de un solo tema en todas las reuniones sociales: Gastritis y cómo curarla. El detonante obvio de todo esto es producto de una cortesía. Dicen que estamos en crisis, pero a mí nunca me dejan de ofrecer trago. Cuando me niego a los placeres del alcohol todo es malas caras, reacciones de pena, y curiosas recetas milagrosas bajadas de alguna iluminación celestial, el “diablo” del Omezol, o una Tripa Mishqui. Las noches nunca fueron tan aburridas y bien intencionadas.

El otro día visitaba por el cumpleaños de una amiga el Zoociedad. Un antro en donde las clases sociales se pierden en un fraterno y denso olor a comunidad, con un playlist que no ha cambiado desde que tengo dieciocho años. Seguro bailaron la Pantera Rosa versión salsa, y sus impulsos más hippies aparecieron al son de Bob Marley, o Mano Negra. Un sobrio en Zoociedad es como un hípster al reguetón. ¡Sáquese! Mis visitas al “bajo” mundo no han sido iguales desde hace meses. ¿No queda más que embriagarse de felicidad? ¿Y si me acostumbro a esto? No.

¿Y el sexo? El sexo llegó a un nivel extremo alarmante. Cero por ciento. Nadie la invitaría a una noche loca de infusiones. A menos que seas su mejor "amiga" y le hagas a la pijamada. Si el objetivo es coquetear no tienes futuro. “Nadie empezó una aventura bebiendo un vaso de agua” me dijo Érica ebria afuera de un bar del centro. Maldita degenerada. Llámame.

La aventura más grande a la que he estado dedicado últimamente, a falta de otras mejores, es la comida saludable. No significa que este blog vaya a incluir recetas, o que cambie de categoría a gastronomía, no. Ahora me la paso preparando quinua, avena, desayunos con fruta y más avena, festivales de infusión con miel. Me disfracé de vegetariano, para descubrir que cuando vas a un concierto no tienes opciones saludables, te encuentras con un montón de embutidos, gaseosas, dulces, pan blanco. ¿Les parece exagerado? Es vital tener opciones saludables en eventos que congregan mucha gente. Somos lo que comemos, por eso tienes forma de hamburguesa, y hueles como una.

Igual extraño la carne, el café, el gin, el tabaco. No voy a dejar de ser carnívoro, por ahora el experimento saludable va por buen camino. Bienvenida esta temporada estilo purgatorio por todos los crímenes que cometí en contra de mi humanidad. Por ignorancia, a veces sabiendo. “Old Habits Die Hard”. Le dije al Topher que esto me pasó por “la mala vida”, él me respondió que más bien fue “la buena vida”. A la que espero volver después de redimirme.

Hoy tuve cita con el vozalón del gastroenterólogo, perdió de nuevo mi ficha médica en su computadora de pantalla táctil. Aun me quedan unos meses de tratamiento. ¿Qué podría malir sal?


P.D: Deje su cura para la gastritis en un comentario.

martes, 18 de abril de 2017

Una calle de personajes, herederos y soldados


     Un ejercicio asignado por el entonces profesor de redacción. La tarea: investigar la calle Benigno Malo, entre Gran Colombia y Simón Bolívar.


***




El Dr. Benigno Malo me recibió en su casa ubicada en la calle que lleva su nombre, o mejor dicho, el nombre de su ancestro, Benigno Malo Valdivieso. Su casa es de origen colonial, y fue construida por Benigno Malo Tamariz, es una obra de adobe y bahareque, de gran tamaño que siempre ha estado en poder de la familia Malo. En los tiempos de fundación, ese sector estaba destinado para vivienda de un español llamado Gonzalo de las Peñas, quien fue el primer Alcalde de Cuenca.

La calle Benigno Malo se llamaba calle del Toril que recuerda el lugar en el que se guardaban los toros de Lidia. Después se llamó Boyacá, lugar histórico en el que Simón Bolívar derrotó a los ejércitos realistas. En 1930 se le llama Benigno Malo Valdivieso, en honor al ilustre cuencano, legislador, y primer rector de la Universidad Estatal de Cuenca.






















El agente personal de Simón Bolívar, Luís López Méndez, formó el Batallón Albión que fue integrado por voluntarios de Inglaterra, Gales y Escocia. Este grupo contribuyó en las guerras de independencia del país. Muchos soldados se quedaron a vivir aquí después de la Batalla del Pichincha. Es así que en nuestra ciudad existen apellidos como Harris, Talbot o Webster. Harris fue uno de los propietarios de la casa que hoy pertenece a la Cooperativa Jardín Azuayo, antes del Banco del Pacífico que fue dirigido por un costeño a quién un miembro de la familia Malo le vendió la casa.

En 1840 ocurrió un terremoto de grandes magnitudes en Cuenca, como resultado La Iglesia de la Compañía que estaba ubicada en la calle Padre Aguirre quedó destruida, y varias casas cuarteadas. Un trabajo para “El Médico de las Casas”. Juan Stiehle, hermano redentorista de origen alemán, que tenía conocimientos de arquitectura, y le fascinaba el estilo francés, estuvo a cargo de realizar varios edificios emblemáticos de la ciudad, entre ellos, La Catedral nueva. Del Parque Hotel & Suites (Antes Casa Arce) también estuvo a cargo del alemán, dicha casa no siempre fue de la familia Arce, Manuel Arce compró ese terreno a la familia Malo, el lugar albergaba pequeños negocios, después de su demolición construyó en 1903 lo que hoy se conoce como Del Parque Hotel & Suites, de estilo francés gracias a Stiehle. Cómo particularidad, en 1915 el municipio premió a sus dueños por haber contribuido al patrimonio de la ciudad. Manolo Montesinos, descendiente de la familia Arce, me comentó que los techos y las cenefas fueron traídos desde Francia, los mismos se mantienen en perfecto estado.





















































































La planta baja de Del Parque fue sede del primer banco de la ciudad de Cuenca, el Banco del Azuay, fundado en 1913, y estuvo en esa dirección hasta 1929, 16 años. El banco tuvo accionistas destacados como: Federico Malo Andrade,  Roberto Crespo Toral, Alberto Muñoz Vernaza, Rafael María Arízaga, Hortensia Mata de Ordóñez, Octavio Vega Garrido, Remigio Crespo Toral. Su presidente fue Federico Malo, y su gerente Roberto Crespo Toral. Esta esquina ocupó también el almacén de José Eljuri, llamado de la misma manera. Posteriormente sería la emblemática foto tienda Lumino Foto Silva, de Julio Silva, que sería remplazada por una heladería.

A la derecha Casa Sojos de aspecto colonial ubicada justo al lado de la casa de la familia Malo, alberga una historia más reciente. En 1978, Mihael Kriegel, empieza su negocio, una heladería que será recordada por muchos, por mucho tiempo. Heladería Holanda, estuvo en la calle Benigno Malo por 32 años, alquilando el lugar a Eva Klinkicht de Tamariz, Cónsul Honoraria de Alemania en Cuenca. La familia Klinkicht heredó la que hoy no ha dejado de ser la Casa Sojos. La Heladería Holanda dejó ese sitio, más adelante desaparecería ese conocido negocio.






























Al frente de estas casas coloniales se encuentra la Casa Tosi, un gran comercio textil que data de 1926. Carlos Tosi Siri deja su natal Italia para asentarse en Ambato, después llegaría a Cuenca en donde coloca su negocio de cuerda y elástico. El negocio fue mejorando y creció, así en 1935 llegan las primeras máquinas trenzadoras, y el 11 de abril empieza la producción en el patio de la casa, en donde estaban los barriles para fermentar el vino de la familia, así nace Pasamanería S.A., emblemática empresa de la ciudad que ha dado y sigue dando trabajo a mucha gente. Casa Tosi ocupaba lo que hoy es una tienda de zapatos de accionistas norteamericanos Payless, el parqueadero Tosi, y el Banco Capital. Casa Tosi ha sido un lugar de comercio, en épocas de fundación, ese sector estuvo asignado a Cabildo y Audiencia. Era un espacio de políticos y administración. Después sería de la familia Ordoñez, a la cual la guayaquileña Hortensia Mata se uniría después. Lo que hoy es Casa Tosi, fue hogar de Hortensia Mata. El famoso aviador italiano Elia Liut, quién fue el primero en sobrevolar los Andes Ecuatorianos, tuvo su recepción en Cuenca en esa casa.            

El Dr. Malo, recuerda la importancia que tuvo Hortensia en la ciudad, me cuenta que los habitantes de Cuenca buscaban el conocimiento, pero que vivíamos en condiciones precarias. Que  a las 6 de la tarde, había un desfile de la servidumbre para botar los deshechos de las bacinillas en las acequias, lo que generaba olores terribles en la noche. Hortensia Mata, tuvo mucho que ver con las mejoras sanitarias en nuestra ciudad.









































































La última esquina construida junto a Casa Tosi, pertenece al Municipio, fue la escuela Seminario para niñas, conocida también como Escuela Central La Inmaculada. Antes de ser un centro de educación, en los tiempos de fundación fue una cárcel, y luego un hospital. Cuando se decidió hacerlo escuela, el hermano redentorista Juan Stiehle, fue llamado a construirlo. Hoy la Escuela Central está remodelada por la Arquitecta Anita Asitinbay, ya no funciona como una escuela, ahora es el Museo de la Ciudad.
Queda decir que los trabajos de restauración redescubren datos sobre la historia de Cuenca. No es un secreto que hace muchos años, los habitantes de esos hogares escondían sus tesoros en paredes o los enterraban en los patios de la casa. Quizás lo que hoy sabemos sobre la calle Benigno Malo, entre Gran Colombia y Bolívar, cambie con el tiempo. Este sector está lleno de nuevos negocios, como Zona Refrescante, Tutto Freddo, Subway, Donuts o Café del Parque; el progreso se abre paso donde reside un heredero de ilustre linaje, el último Benigno Malo.


Comparto este pedazo de historia en el blog celebrando los 460 años de fundación de Cuenca. Curiosidad y orgullo. Te invito a que compartas la información de la calle de tu casa. ¿Qué sabes sobre ella? 





domingo, 9 de abril de 2017

Cochabamba, el corazón de Bolivia.

Llegué en la madrugada a Cochabamba, buscaba un hostal que encontré minutos antes en la guía de viaje “South American Handbook 2014” que llevé, buscaba el “Res Familiar Sabaya” ubicado en la 25 de mayo entre Ecuador y Colombia. El hogar me perseguía. Estaba algo perdido en un paisaje desolado y oscuro. El letrero del Sabaya parecía el de un centro de salud. Dudé, pero a las tres de la mañana poco me quedaba de melindroso.

Primer día de reconocimiento hacia la Plaza 14 de Septiembre (también Plaza Familiar) ahí se puede encontrar casas de cambio, bancos, varias cafeterías; mi preferida tiene un estilo antiguo y está detrás de la hermosa Catedral Metropolitana de San Sebastián. Ese día soleado pasaba de todo, habían protestas de un grupo indígena que se tomó una de las calles centrales, al mismo tiempo algunos desinteresados alimentaban a las tantas palomas que se agolpaban cerca de la fuente. Ahí estaba yo, sentado entre grandes árboles, (uno con un interruptor, sabe Dios qué prendía) con una buena sombra leyendo la prensa local, escogí el diario “Opinión”, que me sirvió para ahuyentar un par de palomas curiosas.














































































































































Visité el mercado “La Cancha” para abastecerme, y conocer la oferta alimenticia y cultural del lugar. Generalmente los hostales tienen una cocina para los turistas, así se puede ahorrar unos cuántos pesos mientras viajas. Una señora vendedora de emolientes, por alguna razón errónea, me preparó una bebida para curar mi homosexualidad. La tomé, supongo que ahora soy más hetero que antes. Compré mora, avena, y guineo para el desayuno. Pero el sabor de la mora no es mismo del Ecuador, por lo que no recomiendo el batido de mora. Ya eran las doce y me dispuse a comer un almuerzo. La cantidad de puestos de comida en el mercado son tantos que las señoras vendedoras se disputan  a los comensales. Yo llegué con mi look extranjero 2015 y claro que se dieron cuenta. No pasó ni  un minuto que salieron las señoras a jalonearme, fue un capítulo de Walking Dead, Resident Evil, el Papa de gira, todo junto, escogí a la señora que no me jaloneaba, le di mi mano y me salvó de los “zombies”. (Mientras tú me ignoras, las señoras del mercado me ofrecen hasta el postre) Mi delicioso cerebro comía tranquilo un “Trancapecho” que es carne con papa, huevo, arroz, ensalada, todo eso metido en un pan. Un Sillpancho metido en pan. Se come bien en los mercados, no lo dudes, no me enfermé nunca. A esas “Seños” siempre las extrañaré.


































Mi fama de mercado terminó, así como el día. La tristeza me llevó a buscar un bar a la vuelta de mi hostal. Un cartel decía Tequila 5x1. Entré en el “Vintrash”, me senté en la barra donde conocí a los anfitriones; Junior y Carlos. Cinco tequilas y conversábamos sobre lo que hay que ver, comer y hacer. Junior me explicaba que los martes son de Parlana. Un evento organizado por un italiano viajero que convoca en un sitio aleatorio a nacionales y extranjeros con el objetivo de conocer personas nuevas que quieren intercambiar lenguaje (Sí, eso se puede descontrolar). Cada persona se pone un sello de su país en el pecho, si quieres conversar o aprender, qué se yo… francés, te acercas a una persona con ese sello. Las reuniones son todo lo que te estás imaginando. Conocí al organizador con el que intenté conversar, pero fue imposible, le estaban metiendo mucho trago con un embudo. ¿Cómo no hablar en lenguas?              

El Vintrash es un bar con historia. El lugar ha acogido varios Djs y artistas, pero el dueño decidió abrir un segundo local en una zona más “caché”. El segundo Vintrash es más electrónico. Y la diferencia con el primero es que no es tanto una “cantina” sino más bien una pista de baile, perfecta para el “after”. Gracias a Junior y Carlos me dejaban entrar gratis. Ahí intenté disputarme los amores de una bella boliviana que era custodiada por su novio de cinco metros de Sudáfrica. En cambio conocí a una chilena con la que bailaba rodeado de las doce personas que asistieron ese día al lugar, y a manera de ronda de jardín de niños saltaban, festejaban (ebrios), y cantaban “…ven y dime todas esas cosas…”. Todos dados de la mano. El sudafricano también saltaba con ellos.

Junior y Carlos



martes, 28 de marzo de 2017

Garísima




Salimos mas tarde de la hora prevista, más allá de las 12:00 con doce personas en una buseta escolar para asistir al Garísima Music. Dos horas después, y tres filas requisadoras llegamos al estadio en el Sigsig.

Desde la zona vip que estuvo al frente del escenario nos preparamos para el abre boca desde ambato con Guanaco MC que no estuvo con banda completa, ni tampoco lo dio todo. Un show que cae en la categoría de bien, pero no indispensable. Si llegaste tarde no te perdiste de mucho, salvo entrar en ambiente y disfrutar de "El Original".

Una hora más tarde, desde Uruguay llegó el turno del Cuarteto de Nos que hizo una introducción espectacular con su vocalista de 54 años Roberto Musso usando una máscara. Debo admitir, no soy un conocedor de la música del Cuarteto, que ya entrados en años hicieron una presentación cual pelados de 17 años en cocaína. Demostraron que el escenario es lo suyo. Santiago Tavella, uno de sus guitarristas, que también canta, confirmó su condición de vocalista secundario, pero nadie puede negar el carisma producto de sus curiosos movimientos de baile. Gustavo "Topo" antuña fue pura emoción en la guitarra principal, mucha química con Roberto, digno de la banda que roba artistas talentosos que nunca hice. Terminó con su hit y la única canción que conozco de ellos "Yendo a la Casa de Damián".

Ya se iba oscureciendo la tarde, una leyenda del rock en español se abría paso para una de las presentaciones más íntimas que he visto de la agrupación Colombiana. Aterciopelados empezó con "Cosita Seria" del álbum "La Pipa de la Paz". Que me recuerda mi tiempo colegial con mi amigo Daniel con quien comprábamos álbumes con los ahorros de los fiambres del colegio. El le daba chance al rock en español, yo en ese tiempo pasaba por un snob absoluto. Volví al pasado y la nostalgia con la original voz de Andrea Echeverri que no desvanece un poco a sus 51 años, recordó la época del álbum "El Dorado", tiempo en el que apareció el conocido "Re" de Café Tacvba, que aprovechó para homenajear con la canción "Re". Después todo fue amor, paz, comida orgánica, cielo, semilla y "amo mis tetas". Aterciopelados puede hacer lo que quiera, tanto así como cantarle a Cuenca cuando estaba en el Sigsig. Una confusión (con disculpa) confirmada con el lanzamiento de frisbees de Aterciopelados con un rotundo Cuenca grabado en ellos. De despedida un "Bolero Falaz" y se aproximaba el final.

La noche ya era dueña del Garísima Music, la gente descansaba en el intermedio, aprovechaba para comer algo, fumar y beber eso que pasó la revisión (cómo lo logran), el suelo del estadio estaba húmedo y lodoso por la  lluvia que Sigsig tuvo esos días, y no fue hasta el final del concierto que paramó con más fuerza como si la música fuese una especie de mantra protector.
    
Acto final del escenario uno. Natalia Lafourcade apareció acompañada de ovaciones de cariño por parte del público. Después de la primera canción, la mexicana dijo que disfrutáramos del viaje. Y eso hicimos. Al parecer navegamos entre canciones conocidas, la gente no dejaba de acompañar el magnífico canto de Natalia. El público la amaba y ella lo devolvía con todo. Su carisma era abrumador, un solo movimiento de sus dedos causaba la histeria de la gente. Los celulares lo registraban todo, y estorbaban la vista. Detrás de mi, cuatro chicas se rompían la voz recitando las letras de lo que suponía eran los hits de la cantante, por ahí un hombre gritó "dame un hijo". Me hizo pensar en la igualdad de género, pero fácil lo olvidé con el tremendo show que estaba presenciando. Natalia se movía de un lado para otro, que cogía la guitarra, que luego el piano, que volvía a la guitarra y hasta se tiró al piso. El show fue interrumpido por el Prefecto del Azuay que aprovechó para ofrecer unos presentes a Natalia, y de paso perfilarse un discurso político al cual la gente reaccionó con contundentes abucheos. De vuelta a la música y a tres canciones del final Lafourcade cantó "Hasta la Raíz", y sobre "Bonita" explicó más de la cuenta que la escribió a una chica que le robó el novio. Terminó con una canción cuyo nombre no sé ni puedo acordarme. Dijo que se llevaba Sigsig a su México querido. Se despidió entre aplausos y el consenso general del público suplicando escuchar una más. El escenario uno celebró su final con un impresionante show de fuegos artificiales digno de fin de año.

El Festival Garísima Music hizo honor a su nombre no solo por el cartel, sino por las facilidades y organización del evento. Ya se anunció una segunda edición por la acogida que tuvo. Todos salimos ganando. Volveremos.        




domingo, 5 de marzo de 2017

Baños de Agua Santa feat. Quilotoa

Le decía a la Mishi que yo estaba en un viaje familiar, osea todo estómagos flojos, lentitud por todo lado, peleas "por su bien", y cambio de planes como de humores. Que si no pasa eso no sería un viaje familiar. Hay que incluir el mareo, dijo. Sí. ¡Check!

Quizás Baños de Agua Santa no es un destino muy familiar para mi gusto, pero el Quilotoa sí. Dos de las atracciones turísticas más conocidas del Ecuador. Este carnaval decidimos visitar estos sitios increíbles en un ambiente plagado de carioca y turistas de todo el mundo. Improvisé un video que logré editar en seis minutos. Les invito a que disfruten el resumen de este viaje junto a mi familia.

   

domingo, 25 de diciembre de 2016

Esencial Alternativo 2016EC




Hay una explicación para todo esto, pero deben leerla en la Gaceta Cultural de República Sur de Enero en este enlace: https://issuu.com/republicasur/docs/gaceta_enero_2017_-_final

Acá les dejo lo esencial de la música alternativa ecuatoriana del 2016. Abajo la guía, este playlist fue diseñado de esta forma para que vayan descubriendo a cada banda. ¿Qué? ¿Un relajo? No sean enclenques. ¿Eso es todo lo que tienen? El 2016 tiene esto y más de seguro. Pero como todos saben "hay un límite que rompe el deseo, algo nuevo que va más allá" yo llegué hasta aquí. Mi regalo de navidad. Así que no jodan al Niñito y hagan algo de provecho. Escuchen esto:


1. Quixosis - Gnossienne #1 /Satie & Dali
2. Quixosis - Igual a equis
3. Quixosis - No Demise (live)
4. Región - TEMPLE / J Balvin x Región -GINZA RMX-
5. Lascivio Bohemia - Caderona
6. Lascivio Bohemia - Congo
7. Morfeo - Más
8. Morfeo - Gatitos
9. Mamá Soy Demente - Psicópata
10. Conde Data - Señor Stronzio*
11. Conde Data - Kuatro
12. Xavier Pla - Snitch
13. Molicie - Soleado
14. El Extraño - Las Chicas Van En Auto
15. El Extraño - Remolinos
16. Los Vuelos de Mariangula - Celuloide
17. Los Vuelos de Mariangula - Tanteando(Braazil) Feat. Franco Aguirre
18. El General Villamil - Madrigal Olonsero
19. El General Villamil - Es El Amor
20. Lolabúm - Ventanas
21. Lolabúm - Ciempiés
22. Lolabúm - De Fondo
23. La Madre Tirana - Alferecía(rock n roll)
24. La Madre Tirana - La Mañana Negra
25. La Madre Tirana - El Cuadro
26. Da Pawn - Años
27. Da Pawn - Temblores
28. Da Pawn - Ballenas de Ruido
29. Ricardo Pita - Viento Eterno
30. Swing Original Monks - Amor Inalámbrico
31. Elia - Libertad, Cultura, Fe
32. Porno - Los Aliens
33. Porno - Glam
34. Guanaco MC - El Original
35. Guanaco MC - Canción Para Juan
36. André Farra - Fucking Jam
37. Sexores - Sasebo
38. HIATO - Asyntota

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Fuera de La Paz



La paz esté con todos nosotros, porque sigo mi camino por la curiosa Bolivia, y la calma no es mi compañera de viaje. Todo sucede rápido. Los horarios de desayuno de los hostales evitan que la resaca me mantenga en mi cómodo lecho de descanso. Los letreros en la ducha me advierten que debo ahorrar energía y bañarme en el menor tiempo posible (Bolivia tiene problemas con el gas). Toda idea de escasez desaparece al ver el festín que tenemos por desayuno. La mesa tiene varios tipos de pan, café, leche, yogurt, mermelada, fruta, jugo de naranja. Un buffet que comparto con Juan y Julissa (mis amigos de Perú), y claro con todos los habitantes temporales del Wild Rover, generalmente vienen empaquetados en marcas como Patagonia, North Face, Asics, Marmot, Columbia, Arc’Teryx, o Petzl.

Todos estamos entretenidos escribiendo bitácoras de viaje, actualizando estados con un clásico “Mamá estoy vivo”, o un “Bolivia”. Al salir del hostal pude ver una cartelera con varias fotos tamaño carnet con leyendas como: “…te vamos a recordar por siempre amigo…”, o “…un día te alcanzaremos en ese camino que ahora te toca recorrer solo…”. Los rostros alegres de esos jóvenes en esas fotografías me recuerdan que también puedo morir. Esa idea que aparece más fuerte con la edad. Un viaje está lleno de emociones eufóricas, ese día, antes de salir al Salar de Uyuni, la “cartelera de la muerte” redujo mi ánimo. Quizás tomé decisiones más calmadas gracias a esos memoriales, no pasaría mucho tiempo para ver otros similares y más tristes al sur.

Al Salar

Hicimos un mal negocio en La Paz en alguna oficina de turismo, y pagamos demás para ir al Salar como buenos novatos. Salimos en la noche a eso de las 19:00 desde el Terminal de buses de La Paz, nos esperaban doce maravillosas horas de viaje. El frío que sentí en el trayecto solo se comparaba al sufrimiento que tuve con cada bache del camino al Salar. Doce horas de saltar, maldecir, morir de frío, y los gritos de los gringos que iban en los asientos traseros “FUCK FUCK FUCK”, y con razón si salían volando un metro cada hueco. Casi pago mi burla con mi computador que iba en mi mochila pequeña y que se cayó de los maleteros superiores como si escapara del suplicio (sobrevivió). Más tarde una mexicana del DF, Geraldine, nos contaba alegre sobre su placentero viaje en bus.


              

             


Llegamos maltratados a la madrugada. Teníamos que esperar a la gente de la empresa turística, pero no aparecían. No hubiera sido problema la espera, pero el frío era tan fuerte que mis barbas de viaje ya empezaban a tener hielo. Por ahí apareció una señora mayor que nos “invitaba” a una cafetería para no pasar frío. No le dijo a un sordo pensé. Caminamos unos doce minutos de sufrimiento total para llegar a la única cafetería abierta en ese desolado lugar.

¡Seño deme lo más caliente que tenga! (No, eso no)

Comer todo, y cargar todo dispositivo es la prioridad, y hay que hacerlo rápido porque todos los extranjeros van a los interruptores como osos a la miel. Entonces apareció un joven, pequeño y con rastas que nos encontró en la cafetería. Jasmani, de la empresa de turismo, un “fronterizo” como el mismo nos explicó, no era de aquí ni de allá, ni de Brazil, ni de Bolivia. “Entrador” ya le sacó el Facebook a la mexicana. Nos condujo a la oficina desde donde íbamos a salir al Salar con brasileños y mexicanos.

Gustavo me recomendaba Floreanópolis, Sao Paulo, Salvador y Natal en Brasil. Geraldine era la “chava” con energía infinita, la pareja buena onda Roberto y Arelli. Roberto es periodista, así que sentía la presión por dejar en buena estima al Ecuador. Julissa y Juan from Arequipa, Perú y yo estábamos listos. Había tiempo para enviar mi clásica postal de "estoy vivo" por correo, pero ninguna llegó a su destino. Correo de mierda.

Llegó la hora, el grupo se distribuyó en dos Jeep cuatro por cuatro. Primer destino: Cementerio de trenes. Si el mundo se hubiera acabado en plena revolución industrial, así se vería, lleno de trenes color cobre, color herrumbre, en un desolado soleado salar. *Una vez hubo una línea de ferrocarril en Bolivia, inaugurada a finales del Siglo XIX, que comunicó Uyuni con Antofagasta (ahora chileno) y que sirvió para transportar minerales como estaño, plata y oro. Durante décadas fue un símbolo del progreso boliviano, que se perdió con la pérdida en la guerra de su única porción de mar. **El primer tren que llegó a Uyuni desde Antofagasta fue en 1890 un 20 de noviembre. El sitio es súper turístico. Buscamos desesperadamente hacernos las mejores fotos con los “trenes muertos”.






























                          



Nos encaminamos al salar. Nuestro chofer fue todo menos carisma, le pregunté que por qué íbamos tan lento, y me dijo "amablemente" que hay un límite de velocidad para los automotores, que debido a la excesiva velocidad suceden accidentes fatales. Es fácil comprobar esa terrible información en internet. Pero… ¿Por qué vamos al Salar de Uyuni?

El Salar de Uyuni está ubicado en el distrito de Potosí en Bolivia. Es el mayor y más alto desierto de sal, y la mayor reserva de litio del mundo. Es uno de los destinos más visitados de Bolivia con aproximadamente 60000 turistas cada año. Para ver el reflejo del cielo se recomienda visitar el salar desde Enero a Marzo que es época de lluvia. (Yo fui en agosto :S) ¿Necesitas otra razón? Sí, claro, también puedes tomarte la clásica foto de perspectiva.


Al principio se me cruzaron ideas de que el Salar está sobrevaluado, porque vi un horizonte infinito, blanco, que me causó una sensación de “vacío”, una decoración minimalista de niveles celestiales. Pero esa misma desolación es su encanto (mi mayor anhelo, mi ilusión), la sal, el agua que brota de la tierra, las islas, lagunas, flamingos, las sombras de longitudes eternas, no por nada le apodan el “desierto de Dalí”. Experimentar el vacío y no me refiero a tu fatua personalidad, no. Un vacío de una simpleza contundente. Hay que estar ahí para entenderlo.   


Desde 2014 Bolivia recibe el rally más famoso del mundo, El Dakar. El Salar es parte de la ruta y se puede encontrar monumentos de homenaje en donde los turistas aprovechan para tomarse fotos.

Unos cuantos metros más adelante está ubicado el antiguo hotel de sal, hoy un punto para descanso y turismo lleno de banderas de todo el mundo. El año pasado cuando llegué a dicha locación, publiqué una foto en mi cuenta de Instagram (@eljovendario) con la inmaculada bandera de Ecuador, que recibió una mancha de marcador con mi nombre como muestra de cariño y registro de la peripecia. Ante algunas críticas, lo único que puedo acotar es que todos los turistas que llegan, registran su nombre en sus respectivas banderas. A mí me sorprendió que no haya ni una marca en la nuestra. Así que me permití hacer una. Lleven su marcador por favor, no quieren perder esa oportunidad única de “herejía” patriótica. Gracias al que puso nuestra bandera en aquel lejano lugar para que yo pueda mancillarla.
   
En el centro del salar se encuentra la isla Incahuasi que tiene un sendero que recorre la poca vegetación del lugar, sirve como mirador y claro, debes pagar un precio por subir. Es un spot turístico que incluye bailes típicos, cervezas y comida variada, que puedes obviar, aunque desde ahí tomé una de mis mejores fotos. No hubiera subido, pero el viento me regaló un boleto.

No más sal. Quedan algunas ciudades bolivianas de las que escribiré en los próximos días. ¿Qué esperas para ver el salar por tu cuenta? Está cerca y es barato. No hay excusas.

        
   





* Fuente: http://www.elrincondesele.com/cementerio-trenes-uyuni-bolivia/
** Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Uyuni
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