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domingo, 15 de noviembre de 2015
Juguetes clásicos en La Ronda
En el barrio La Ronda en la ciudad de Quito, Ecuador se puede encontrar la Juguetería Zambrano que se dedica a vender juguetes clásicos manufacturados por los mismos dueños. Dese una vuelta con la familia o amigos y recuerde los tiempos más divertidos de nuestros padres o abuelos.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Sandwish* / Una historia sobre mochileros
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| La concurrida Plaza de Armas / Arequipa, Perú |
Los mochileros dicen que el verdadero viaje empieza cuando te quedas sin dinero.
Oscar es un chileno que conocí en el hostal más barato que pude encontrar en Arequipa. Tiene baja estatura, algo gordo, lleva lentes, y aunque es nervioso, tiene cierto carisma que seguro le llevará lejos. No se ve como un mochilero, sino más bien como un turista, no viste mal. Oscar tiene el plan de ir a Suiza a encontrarse con su hermano y conseguir su "sueño suizo".
Escapó de casa, su familia no sabe dónde está, por ahora. Su amigo lo dejó botado por una peruana que al parecer le ofreció el oro y el moro. ¿Quién no lo haría? Me contó que le robaron una buena suma de dinero, y que ahora se las ingenia para pagar el hostal vendiendo trufas, sánduches, o lo que se le ocurra. Me uní hoy a su plan de venta, y relativamente fue fácil hacerlo. Hay que esquivar policías, y sacar todo el carisma que no tienes, inventar historias, coquetear. En la guerra, el amor y el mochileo... todo se vale.
| Puente Grau / Arequipa, Perú |
Vendí dos trufas y dos sánduches de jamón con pepino y mostaza. Los primeros a un sol, los otros a 2 soles, pensado para 2.50 soles. Pero hay que bajarle porque un menú que incluye un primero, un segundo y un jugo cuesta 4 soles. Así, más de un sol suena a estafa, ahí entra el factor carisma.
El mundo del mochilero es generoso, cordial, e intenso. Oscar compartía conmigo desde un cigarro a sus conocimientos de supervivencia. Invaluable. Los mochileros de verdad tienen que vérselas a diario con una realidad fuerte y lejana de cualquier manifestación ególatra.
Pedir comida gratis en pollerías, o en cualquier otro lugar es común. Dependen de la amabilidad de las personas. Los mochileros comparten la información. Ese día un argentino con rastas nos dijo lo de las pollerías. Oscar dice que tienes problemas si no tienes un sol, pero si tienes al menos uno, entonces lo puedes multiplicar. Y es verdad. Empiezas a ver tus cosas de valor como minas de oro.
La comunidad mochilera es sobre todo generosidad. Si alguien no tiene nada le prestan/regalan, si no saben hacer nada les enseñan. Cuando vemos viajeros con sus manillas, debemos saber que esa es una de sus mejores maneras para ganar dinero. Conocí a una pareja que viajaba mochileando por mucho tiempo, ambos europeos, llevaban casacas NorthFace, pantalones Mammut, zapatos de alta montaña de marca; estamos hablando de todo un estilo de vida. Mochilear no es siempre sinónimo de pobreza, ni es para tontos. Es un estilo de vida que los más despiertos saben aprovechar.
Recibí datos de una chica colombiana para cruzar fronteras y evitar los controles abusivos y corruptos. La pude ver nuevamente de casualidad en un mercado en La Paz. Hay mucha información que prefiero no revelar. Mi introducción al verdadero mochilerismo sin duda fue superficial, pero en ese corto tiempo fue intenso e informativo.
| Calle Santa Catalina / Arequipa, Perú |
Llegada la noche, ya en el hostal, decidí dejar a Oscar. Su generosidad sobrepasaba los límites de mi periodismo. Que aunque le decía que no lo necesitaba, el seguía ayudándome desinteresadamente. Mi curiosidad llegó al punto de hacerme sentir mal. Yo lo investigaba y a su entorno. Creo que lo que Oscar buscaba en el fondo era un compañero de viaje que le sirva de apoyo en su travesía.
Oscar conoció una linda chica que le propuso trabajo en algún lugar, él lo veía como una gran oportunidad. Esa noche pudo conseguir diez soles para poder dormir en una cama en ese hostal, y consiguió algo más para tomar un trago en la noche.
Lo último que supe de él fue que volvió a su hogar, que recuperó su cuenta hackeada en facebook, y que está muy feliz con su pareja y familia.
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miércoles, 14 de octubre de 2015
El café de Starbucks
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| Calle peatonal en Santiago de Chile |
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| Mercado de Cochabamba en Bolivia |
Se puede ver a un rubio grande sonriente distraído, lleva un pantalón beige, zapatos de alta montaña, camisa blanca, sombrero beige redondo y gafas. Desde que tengo memoria, así se ve el clásico extranjero en Cuenca, y sigue así. Esa imagen es sinónimo de muchas cosas, algunas son ideas reales y otras se basan en estereotipos. Pude unirme a este grupo real/imaginario mientras viajaba por Sudamérica. Aunque no usé prenda color beige. Las logos y formas hacían lo suyo.
Entendía por qué aveces me hablaban en inglés. Era una cuestión de contexto. Otras veces era cuestión de comodidad. A sabiendas de que voy a ser descubierto, me infiltraba en un escenario sin un buen camuflaje. ¿Cómo no me iban a jalonear seis señoras del mercado para que coma en sus puestitos? Falsa riqueza. Gasté 10 soles. El pobre ahí era yo. Y me hicieron sentir como si Di Caprio hubiera aparecido de repente en el lugar.
Así mi "fama" se fue extendiendo. Desde la confusión de que yo era uno de los Plastilina Mosh (se tomaron una foto conmigo, yo les advertí que no era uno de ellos), a la confusión de que era el dueño de un hostal irlandés. (Un tipo se me acercó a pedir trabajo).
También se puede sentir una suerte de revolucionario, espía, o reportero de guerra cuando en los controles migratorios dices que eres periodista y te retienen más que a los demás con preguntas repetitivas e inquisitorias. Con que el pastor alemán no te ladre todo bien al final. ¿Por qué no dije que era publicista?
Por ahí se impresionaban con que un ecuatoriano haga ese tipo de viajes. Que escriba sobre el viaje en un sitio, que tenga una radio por Internet, o que sabía escalar. El más impresionado con eso fue un taxista en Arequipa, y en segundo puesto mi amigo en esa gasolinera en San José de Maipo.
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| Santiago de Chile sector Baquedano |
Pero llegué a Santiago de Chile. Donde desaparecí. No era ningún distintivo tener ropa con cierta marca, o usar esas gafas, o verme como un "aventurero", o llevar una mochila enorme y evidenciar mi estado de viajero. Era uno más. Caminar por Providencia y que ni un salonero me increpe con su maravilloso menú y promociones dos por uno. Cruzar el semáforo, y enfrentarme a una masa de gente, y que ni una chica me viera. Era otro nivel de invisibilidad. Todos en lo suyo. Menos yo.
Me fui por cafeína a la multinacional del frapuchino. Qué le voy a hacer, el café es bueno. Salí con mi nombre en el vaso "Nostalgia Inefable" y empecé mi regreso al hogar temporal. Volvía por la Piu Nono y sucedió que aparecí. Ya no era invisible. Las chicas me veían. Revisé si no tenía algo en el bigote, o en mi casaca. No. Todo estaba igual que antes. Lo único que cambió fue que llevaba en mi mano derecha un café de Starbucks. Era como un mal chiste sobre el Neoliberalismo. Erich Fromm lo hubiera usado como ejemplo para sus ideas en "Del tener al ser". Alguien ya cambió la frase de Descartes a: "Compro, luego existo".
Me detuve y estuve tentado a dejar caer mi café al suelo. Quería ver como los ojos de mi audiencia seguían el trayecto de lo que sería mi mayor atractivo del día. Pero recordé que me costó tres mil pesos y me detuve. Tomé otro sorbo, me quemé la lengua y me fui en pleno conocimiento de que mis poderes se iban a terminar tarde o temprano.
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viernes, 2 de octubre de 2015
Todo llegó a su FUN
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| Aeropuerto de Santiago de Chile |
Hoy (30 de septiembre 2015) se "celebra" los 26 años del estadio monumental (Colo Colo), ya han pasado 70 años de la muerte de James Dean, se rumora que Alexis Sánchez quiere irse del Arsenal, el metro se paralizó con un operativo policial debido a un objeto olvidado, y es el día del fan paris (tienda de ropa). En el noveno piso del multifamiliar "San Bernardo" sector Baquedano en Santiago de Chile, con una vista llena de edificios y una iglesia que muestra su pequeñez ante tan magnos departamentos, me hago a la idea de que en varias horas estaré de vuelta en Cuenca.
Ya me voy. Dije hace varios días atrás. Pero las fiestas patrias se interpusieron en mi camino y como dije cuando nací, a lo hecho pecho, y sí que chupé de todo en Chile. Me refiero a la gran oferta de alcohol que se puede conseguir. Desde Pipeño a un buen vino. Y todos a un bajo precio. Porque el resto cuesta su alguna cosita.
Y como dicen por ahí, el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse. Así que me quedé, y aunque hoy sí me voy y no quiero irme, queda todo un sur por explorar. No encontré el "Tren al Sur", entonces respiré "atento y hondo", busqué la dirección en google maps, pero estaba mal.
Volver me suena mal, porque suena a retroceso, detesto volver. Mirar hacia atrás y no ver un buen culo. Mirar hacia atrás es como perder. Pero si voy a perder que sea una pérdida fantástica...
***
Hace 10 años tuve la oportunidad de hacer mi primer viaje internacional. El primer contacto con lo desconocido fue la gente del aeropuerto. Cada uno era más interesante que el otro. Barbones desalineados con grandes mochilas empolvadas y sucias iban y venían. Rubias con bronceados perfectos se paseaban dejando ver uno que otro tatuaje. Muchos revisaban unas guías que parecían muy prácticas, al parecer todos los viajeros conocían sobre ellas. Toda la gente se veía tranquila, parecía que sabían donde ubicarse, y qué hacer.
Yo estaba emocionado con la idea de cruzar el Atlántico, no dejaba de ver todo lo que me rodeaba, era fascinante. Los pasajes llenos de mercadería, las azafatas sonrientes y hermosas, el pasaporte, vacío, esperando llenarlo pronto, la gente, quiénes eran, qué hacían, a dónde iban. Personajes misteriosos con look desenfadado y desaliñado. Algunos llevaban equipo deportivo para esquiar, surfear, snowboard, otros solo se veían polvorientos, como si hubieran escapado de una tribu en el amazonas o de los peligros de lo que yo creía que existía en lugares remotos.
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| Foto por Sylvia en el aeropuerto de Santiago de Chile |
¿Cuánto tiempo te toma verte como quieres?
Diez años después. Barbudo, polvoriento, desaliñado, desenfadado, sonriente, con la espalda magullada y la piel maltratada, así me veo mientras dejo mi maleta en el counter de la aereolínea, me doy cuenta que había "escapado de una tribu en el amazonas, que volví de una aventura en lugares remotos, y que casi conozco al Dalai Lama", y hay más.
Algo cansado, pero contento, camino por esos aeropuertos que tanto me gustaban, con una apariencia de haber estado en una guerra, o de haber estado naúfrago en una isla desierta. Llegaré a casa. Pronto me afeitaré y me arrepentiré, la barba del viaje es casi un trofeo. ¿Cuándo pasó que necesito un masaje? El Joven. Darío está de vuelta y seguiré escribiendo sobre lo que pasó en este viaje. Pero primero dormiré. ¿Qué día es?
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viernes, 25 de septiembre de 2015
Sin razón y sin fuerza
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| Mirador Santa Lucía en Santiago de Chile / Foto: Darío Orellana |
En Chile se desarrolla el 19 Festival Internacional de Documentales de Santiago (22-27). Hoy pude ver dos documentales del director Fernand Melgar de Suiza. El primero "Album de Famille", y el segundo "Classe d'accueil". Del primero se cuenta una historia de migración de una pareja chilena a Suiza, de por qué, cómo sucedió, qué pensaban y cómo les ha ido. Después de dormirme mas de la mitad de la película, quedé listo para la segunda que fue la mejor.
"Classe d'accueil" explora una escuela para niños extranjeros hijos de refugiados bosnios en su mayoría. Los niños son los protagonistas y se manifiestan muchas veces con una gran sabiduría sobre su situación. Como por ejemplo, los problemas del idioma, su confusión sobre sus padres en el exilio y la adaptación a una nueva sociedad que los adopta, pero que también los ve de lejos.
Los refugiados se sitúan en barrios específicos. Algunos suizos manifestaron su molestia por la nueva coyuntura del sector. Se sentían molestos por que ya no habían muchos suizos viviendo ahí con sus tradiciones y estilo de vida. Algunos niños suizos mencionaban que los niños extranjeros se comportan como lo hacen en sus países, y que se ven raros para ellos. Lo decían inocentemente, aunque es lógico que un extranjero se comporte como lo hacía en su país.
Mientras paseo por Santiago de Chile percibo algo parecido a eso. Compro un café y detectan mi lenguaje foráneo. Enseguida siento una mirada distinta. Aunque cuando la gente me ve piensa que soy chileno. Mi viaje por Santiago de Chile me ha reunido con algunos amigos de Ecuador que amablemente me han recibido o han querido reunirse conmigo. Y empieza la revelación. Me encontré con diálogos desesperados, como si nunca los hubieran escuchado antes, como si hubieran estado atrapados. La queja homogénea algo triste de lo hermético de la sociedad chilena.
Y es que sí. Es así. Y hay mucho por develar. La persona que me acogió en un inicio es una chilena honoraria. De origen canadiense que ya vive en Chile más de treinta años. Ella es una persona que ha contribuido mucho a la sociedad chilena y lo sigue haciendo. Mi introducción a Chile vino de ella. Abordamos temas de turismo, periodismo y estilo de una mejor vida. No pude caer en mejor lugar. Los temas principales fueron el Chile de la pasada democracia, el terrible paso de la dictadura que dejó marcas en muchos (incluso se dice que algunos no se dan cuenta que las tienen), el Chile indiferente de hoy resultado de varios sucesos, la élite y su discurso. Los bandos políticos.
Mi experiencia empezó de una forma distinta a todo lo que se podría decir desde afuera de Chile. Me encontré con una ciudad hermosa, ordenada, limpia, con gente hermosa, y claro el neo liberalismo en forma del edificio más alto de Sudamérica, el Costanera, que se interpone en mis intentos de fotografiar Santiago con un fondo montañoso. Sin mencionar las franquicias más conocidas del planeta en cada esquina. Sucumbí a la del café.
En Ecuador tampoco somos santos, en Cochabamba escuché de un chileno decir que no les tratan tan bien en mi país. Es verdad, lo he hecho, lo he visto. En mi ciudad, Cuenca, también hay ciudadanos de Irán, China, Perú, Colombia, España, Cuba, Pakistán, India, Argentina, Francia, etc. Algunos se insertan mejor que otros en nuestra sociedad. Pero no es un tema que se discuta en las reuniones con los amigos. Incluso oí que en las escuelas y colegios solo se agrupan entre ellos. Mostramos nuestro hermetismo con éxito, aunque no es lo mismo con norteamericanos o europeos a quienes acogemos con una facilidad de trato que podría envidiar incluso la propia familia.
Aquí entran temas de raza, imagen de los países, economía, lenguaje, estereotipos, xenofobia. Cuantas veces nos llenamos de discursos vacíos sobre tolerancia, igualdad, el bien común, cuando cada vez es más frecuente escuchar que nos invadieron los gringos veteranos y que se ha encarecido la vida en Cuenca. Pero nos tomamos un trago en el Mayu y brindamos con ellos mientras hablamos de alguna visita a su país, o sobre la ley de herencias.
Nos parecemos en muchas cosas discutibles, eso ya nos unifica, ya empezamos por algo.
Uno de los niños del documental mencionó que extraña Bosnia, pero que cuando regresa siente que quiere volver a Suiza, y que cuando está en Suiza quiere volver a Bosnia. No sabe por qué. ¿Inconformidad? ¿Capricho? ¿O es que entiende de alguna forma que hay algo irremplazable en cada uno de esos sitios? Ese sentimiento confuso es la clave. Veía alguna película sobre el tipo que desespera y que hace un viaje. El cliché de hoy. Decía que todos buscan la felicidad, y que se olvidan de la felicidad de la búsqueda. Porque quizás no hay respuesta, Pico Iyer dice algo así: "Muchos viajamos para encontrar respuestas, pero yo viajo para encontrar mejores preguntas"
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| Museo Bellas Artes Santiago de Chile / Foto: Darío Orellana |
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Idea suelta:
Algo así se menciona en el documental: El amor puede cambiar el mundo, así como la guerra.
Historia suelta:
"Un antropólogo hizo una broma con niños de una tribu africana. El puso un saco lleno de frutas junto a un árbol y dijo a los niños que el primero que llegara ante el árbol ganaría todas las frutas.
Dada la señal, todos los niños salieron al mismo tiempo y cogidos de la mano. Entonces se sentaron juntos para aprovechar la recompensa.
Cuando el antropólogo preguntó por qué habían actuado de esa manera, sabiendo que uno entre ellos podría haber tenido todos los frutos para sí, ellos respondieron: Ubuntu, ¿Cómo uno de nosotros puede ser feliz si todos los demás están tristes?"
Ubuntu en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos".
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domingo, 20 de septiembre de 2015
A lado del camino /Lima
| Pedestal estilo gato en el Parque Kennedy |
| Con Don Carlos, futuro abogado de la nación peruana. Gracias amigo. |
| Picarones = Buñuelos con miel |
| Encuentra al gato / jardín Parque Kennedy |
Recién llegado de Huaraz empecé mi caminata por la Av Jose Larco en dirección al malecón, imposible no sorprenderse con el Parque Central de Miraflores (Parque de los gatos, mejor conocido como Kennedy), está repleto de gatos. Me contaron que ya los habían exterminado hace unos años, pero volvieron. Ahora la gente los alimenta e incluso si van de viaje los dejan ahí para recogerlos después. Esto último no se qué tan verídico puede ser. Mucha gente está agachada mirando sus celulares, el parque provee wifi gratis, incluso alguna operadora de internet habilita wifi para casi toda la Av Larco. ¿Eres un junkie del internet? Sin duda esta es tu calle.
Si en algún momento sientes hambre, hay un restaurante a cada paso, ¿buscas el mejor? Usa el internet de la larco y revisa Tripadvisor. Eso suena a rap. Lima tiene uno de los mejores restaurantes del mundo: Astrid&Gastón en San Isidro. ¿Pero de qué hablo? Yo comí un chaulafán, y fue terrible. Ni siquiera me acuerdo del nombre del lugar.
Mi caminata termina en el malecón en el centro comercial Larcomar... si te gusta lo moderno. La vista de Playa Redondo está muy bien, el lugar es muy concurrido por todo tipo de público. Ahí conocí a Carlos. Un estudiante de derecho en una de las universidades más prestigiosas de la ciudad. (No recuerdo el nombre porque escribo esto después de casi dos meses desde que le conocí, no lo hagan en sus hogares.)
Carlos viste una camiseta, gorra y usa su bicicleta para hacer dirt. Es un biker en su tiempo libre. No fuma. Amablemente responde mis dudas sobre Perú. Le cuento de donde vengo y hacia donde voy. Y me revela que las banderas de Perú que me encontré desde el norte hasta Lima, que se encuentran por todo el país, no son un signo de patriotismo devoto, sino que por ley hay que usarlas para sus fiestas patrias, caso contrario reciben una multa. Tuve la impresión de que la gente se sentía orgullosa de su país. Y creo que sí, pero al parecer le pasa lo mismo que ha Ecuador. No es hace mucho que sentimos ese orgullo patrio. Pero ese es otro tema.
Me contó de la sociedad peruana, de esa idea de sentirse mejor al decir que eres limeño. De la buena gastronomía, de Barranco (el barrio hipster con galerías, bares y discotecas). Que Miraflores es muy seguro para los extranjeros, y la info sobre el parque de los gatos. Le tomé una foto y se quejó porque decía que no era su mejor look.
Más tarde iba a tener otro guía en Barranco, mi amigo Alex, bien relacionado con el mundo de la moda y la bohemia peruana; y claro no faltó la fiesta y la divertida visita a mi amiga Guila. Ya hablaremos de eso la próxima. ¿Ya probaron el famoso cebiche pearuano y el pisco? ¿Qué esperan?
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*A lado del camino / Secciones pequeñas con historias y protagonistas principales.
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martes, 15 de septiembre de 2015
A lado del camino /Huaraz
Como dicen por ahí, una cosa lleva a la otra. Cuando subí a la laguna Churup la pasé algo mal por salir perfectamente mal preparado. Y en algún punto miraba visiones, con las que conversaba mas tarde en la *combi, mientras me ahogaba con el polvo del camino de regreso a Huaraz. Las visiones. Tres exploradoras con las que hubo un click inmediato.
¿Facebook? Acá está. Cervezas en la Plaza del Periodista (toma nota). Y en realidad no vimos los mensajes y nos encontramos igual. No es que Huaraz sea el maldito New York.
Conversación. Mi amigo se fue a Ecuador. Yo "tuve" que seguir. ¿Quién dijo Pisco Sour?
Restaurante francés. Piscos por doquier. Me da de comer en la boca. Desahogo emocional. ¡Salud!. Vámonos de aquí. Fiesta. Acceso vip. Cinco minutos. Todos tenemos pareja y hacemos lo que mejor hace un bebedor moderado. Rodar. Pero con estilo. Los mejores bailarines y ganamos el premio. Y como todo lo bueno se va.
Desayuno. **Chaqui. Nos encontramos "casualmente" y a escalar. Alquilar equipo de dudosa calidad para subir el nivel de adrenalina. Clases de español. Sobrevivimos la escalada. Fantástica y gran equipo con potencial de prodigios. ***Pulenta dirían los sabios locales.
Cerveza de despedida. La novela: ****"Siento fuego en mi cuerpo y luego podemos comer pollo". Intercambio musical. Y créditos del final con cariño, y me falta una, pero no olvidada.
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*Buseta, bus pequeño. Así se dice en Perú.
**Chuchaqui, resaca.
***Similar a chévere, genial. Lo dice la gente mayor en Huaraz. Slang de dudosa procedencia.
****Las novelas mexicanas marcan hitos en frases en español para principiantes.
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