** El Joven Dario: humanidad **

Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta humanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humanidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2016

Las habilidades perdidas


Cerro Santa Lucía en Santiago de Chile







Cuando pensamos en tecnología por ahí se cruzan unos cuantos pensamientos negativos como Skynet y la rebelión de las máquinas,la inteligencia artificial, los robos electrónicos, chats culposos, relaciones digitales, y cómo nuestra memoria se nos va por el Internet. Muchos creen que nos deshumaniza.

En algunos foros, noticias y conversaciones dicen que el cerebro humano será más grande y que el humano del futuro será inteligente pero torpe y débil. (Seguro es fácil encontrar esos "estudios"). Aprendí hace poco menos de un año la filosofía que engloba a todas... "¿Porqué no?"

Pero lo que realmente deberíamos analizar son las habilidades que hemos perdido con el tiempo. No hablo de 2, 3 años, sino desde los inicios de la humanidad. En la ciudad en la que vivo es casi inimaginable que a alguien se le ocurra hacer su casa con sus propias manos. Algo normal en otros países como en Europa por citar uno. En mi círculo social es muy raro que alguien sepa cocinar. ¿Macarrones con queso? Por favor. Cada vez que salgo al patio trasero veo la estructura lista para colocar un tablero que me servirá para entrenar escalada. Ya ha pasado como dos años y eso sigue ahí, tengo pensamientos mixtos sobre si lo hará el carpintero, o un par de amigos y yo.

Pienso en esto, porque de alguna manera son actividades básicas que nos sirven en situaciones "triviales" muy comunes. Por ejemplo me encanta salir de excursión. Me he aventurado por algunos países sudamericanos y aunque no viene escrito en ningún lado está claro que se necesita un mínimo de requisitos, y no me refiero a los macarrones con queso. Cuando estuve escalando en Huaraz, Perú, tenía un refugio para descansar, comer, etc. Era lógico que debía saber cocinar algo. Y claro que "sabía". Unos fideos precocidos, agua hirviendo, por ahí unas frutas, atún, un té, listo. Mientras que los otros ocupantes de la cabaña preparaban en grandes ollas una cantidad de ensalada que podía salvar a un país tercermundista del hambre para siempre. Era un festín, y cada plato era mejor que el otro. Toda una experiencia en el cu.. del mundo. Y todo eso sucedía en modalidad supervivencia. No me quiero imaginar cómo serían sus vidas diarias. Mis fideos deshidratados eran un chiste a lado de esos manjares. Aprender a cocinar es más que supervivencia, es una obligación como ser humano.

Antes de mi viaje conocí a la QK, una artista de la ilustración, el cómic y la música. Su sensibilidad se extiende a las artes de saber comer. Cada vez que salimos me impresiona con su conocimiento de los sabores, y sus comentarios sobre cómo mejorar tal o cual plato. Supervivencia no significa que lo que vaya a hacer deba ser feo, a menos que sea Bear Grylls que hace y come lo que sea por la audiencia. Recuerdo a la Silvi cuando fuimos a escalar en Paute hace unos años. Me preguntó cuál era mi comida favorita. Se lo dije, y luego me preguntó si sabía hacerla. Y no. Es tan básico que hasta da vergüenza. Ya sé hacer una lasaña vegetariana gracias a la Carmen Lu.


Un visitante sentado en la cima de la Montaña Machu Picchu






Vuelvo al tema. Me hago esta pregunta. ¿Cuánto tiempo duraría solo en la naturaleza? No es necesario vivir en un tiempo como en los que representa muy bien Leonardo DiCaprio en The Revenant. Escogemos voluntariamente adentrarnos en las bellezas naturales que nos rodean, pero además de hermosas, son peligrosas. Nada tan mortal como encontrarse con un oso, pero recuerdo a unos jóvenes cuencanos que se aventuraron con sus motos y se perdieron en el Parque Nacional El Cajas, a una hora de cuenca, sobrevivieron a duras penas, quemando las llantas de sus motos. Buen susto nos dirían sus padres mientras los mandaban a la m/&$·. Aprender a orientarnos también es una habilidad básica y vital. Aprender a hacer un refugio improvisado hubiera sido de gran ayuda. Lo importante de saber usar herramientas y conocer algo de construcción. Pero es fácil decirle al maestro Juanito que haga la casa, que arregle el baño, el techo, el auto. Hay un maestro para cada cosa, y es además costoso.

Vivimos en ciudades de concreto con estilos de vida aspiracionales. Refugios de concreto donde la tecnología nos ha hecho cómodos e inútiles. Solo basta que algo te motive para cambiarlo. Solo que lo que nos motiva es tan banal como aprender a hacer una selfie para compartir en todas las redes sociales posibles, o ser más flaco solo porque gordo sería abominable, saber conducir porque caminar que pereza y me se va el alisado.

La ciudad de concreto es un refugio que nos "protege" de nosotros. Algunos creíamos que la aparición de una computadora era el fin de la humanidad. Que mucha tecnología nos deshumanizaría. Y es probable que sí. Pero eso sucede desde mucho antes. Por suerte no tenemos que sobrevivir en el bosque. ¿Pero no sería mejor conocer esas tecnologías innatas que tenemos? Construir, cocinar, supervivencia, primeros auxilios, orientación, etc. Olvidar esas habilidades es también una deshumanización.

 

sábado, 12 de julio de 2008

Yo, Celular.

Estos días estuvieron llenos de exámenes universitarios, de proyectos, de situaciones complicadas que no ayudan a mejorar mi estrés. Pero el día tiene 24 horas por suerte, y una de nuestras necesidades básicas debe cumplirse. Dormir.

Si no lo hiciéramos, no podríamos haber hecho el mundo el hoy. Tan tecnológico, tan sofisticado y cómodo. Hoy podemos llevar nuestra música a todo lado, tan exageradamente que podemos hacer fiestas en parqueaderos con un ipod. Hoy tenemos la ventaje de poder comunicarnos el momento que queramos gracias al celular. Claro, aveces ese es el problema, nos pueden encontrar en donde sea y también puede ser molesto que estén llamando todo el día a cualquier hora. Supongo que cuando crearon el aparato no lo hicieron con malas intenciones. Hay algunos padres muy felices.

Y volvemos a terminar el día, conectamos el celular o el ipod para que no moleste al día siguiente. Mi ipod tarda en cargarse 4 horas, el celular no he calculado por que lleva toda la noche conectado y nunca me ha dado problemas. Me olvidaba, las baterías no son eternas, aunque duren mucho aparentemente, un día se acabarán. Lo que ayuda al flujo de capital. No es tan malo. Solo cuando en medio de una pelea con la novia se acaba derrepente la condenada batería.

Terminé pensando en que somos muy parecidos a nuestros artefactos tecnológicos. Cuando tenemos hambre, comemos para recobrar la energía, también dormimos. Al igual que el celular, tenemos que cargarlo sino no sirve de nada. Nuestro celular sin energía no sirve, tampoco sin información, lo que lo hace parecido a alimentarse. Cuando se llena hay que aumentarle la memoria o borrarle información que no necesitemos o la respaldamos. Las personas no podemos recordar todo lo que nos ha pasado, nuestro sistema evita que colapsemos gracias a que podemos olvidar cosas.

Somos tan parecidos a esos aparatos. Es tan frustrante tener que estar obligados a hacer una parada en nuestras vidas. Nos detenemos a comer, necesitamos dormir, y necesitamos satisfacer nuestras necesidades básicas. Estamos condicionados a nuestro cansancio, cuando llega debemos apagar las luces, ponernos en off. Es frustrante tener que cerrar los ojos cuando estoy en mi momento más creativo, al menos la comida es de los placeres más grandes que tenemos, pero la fatiga, el cansancio, ir a dormir.

Es frustrante parecerme a mi celular.