** El Joven Dario: Rojo Garrote **

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jueves, 2 de octubre de 2008

Ojo Parchado Records

(Foto: Darío Orellana)

La piratería vuela como junkie que ha probado una dosis de heroína, al menos eso pensaba mientras un amigo me cruzaba el último album de The Music, trabajo musical que aun estaba como a tres meses de salir al mercado.

Y es que la tendencia a la piratería es tan razonable como que los altos costos de los discos en las tiendas son incoherentes. Es terrible que algunas productoras decentes sufran, pero de cierta manera es más justo para los artistas y para los consumidores de sonido.

Uno de los problemas de la piratería es su baja calidad sonora. Al pirata lo que le importa es ganarse su dolar por el disco, y aunque sea más barato para el cliente, no vale la pena el sonido que escuchamos al final. Esto es relativo, porque si va un tipo con gorro de lado a comprar el último regetón, a este qué le va a importar si suena bien, a este le interesará que suene un "tu pa tum pa tum" y listo. Pero para los consumidores frecuentes de joyas musicales como Radiohead, Kasabian, Oasis, etc... es difícil confiar en una copia pirata de aquellos kioskos que conocemos bien. Por lo que terminamos comprando el original o copiando de algún amigo que se hizo el justo gasto.

Lo bueno de la piratería es que por 3 dólares salgo con 3 discasos. En una tienda especializada necesitaría de 36$ mínimo para lograr el mismo resultado y eso sin impuestos.

Otro sacrificio es el arte que los discos originales llevan. Lo primero que veo cuando compro un disco original es el folleto. En una ocasión un amigo mío hizo perder el folleto de mi disco de Oasis-Be here now, yo le dije que por el folleto me costó lo que me costó. La verdad no tengo idea del porcentaje del valor del disco que representa este cool librito cuadrado.

Hay otras ventajas de la piratería. En Cuenca, existía un grupo que se llamaba Rojo Garrote, muy buen expositor del sonido fuerte cuencano. Su estrategia para poder llegar a sacar provecho y distribución de su música fue grabar en su casa los discos y después venderlos. Otro beneficiado es la banda F-16 de Cuenca también. En su caso sacaron un demo me parece, y empezaron a copiarlo los piratas. Cuando les comentaban a los miembros de la banda de lo sucedido, ellos decía que les convenía, así la música podía llegar a más gente. A falta de dinero, la buena piratería cumplía.

En este recorrido de lo bueno y lo malo de la piratería no queda más que preguntarles: ¿Cuál ha sido la forma más rara en la que les ha llegado el disco que buscaban con mucho afán? ¡A veces no queremos ni pagar un dolar!, ¡Y otras veces ni gratis! Será un disco de Bosé, jajaja.